En el tenue espejo de mi alma
duerme mi desnudez callada
una lágrima cae inocente
y cómplice se derrama.
Intrépida posa sobre mis labios,
inquietos de amor,
de sueños callados.
Arrebata mi vida en un momento
como si ese fuese mi último hálito
como si el sufrir se hiciera eterno.
Unas tibias manos acariciaron mi frente,
llenando mi corazón de dulzura.
Esa gota guardaba un amargo sabor
que se perdió entre mis manos
y mis ojos mudos de sentimientos
fueron testigos del letargo del rincón
que dolía hacía tiempo
El tan solo se marchó
una noche como estas
vacío de nostalgia
sin prisa y sin sueños.