jueves, 30 de junio de 2011

En el tenue espejo de mi alma
duerme mi desnudez callada
una lágrima cae inocente
y cómplice se derrama.
Intrépida posa sobre mis labios,
inquietos de amor,
de sueños callados.
Arrebata mi vida en un momento
como si ese fuese mi último hálito
como si el sufrir se hiciera eterno.
Unas tibias manos acariciaron mi frente,
llenando mi corazón de dulzura.
Esa gota guardaba un amargo sabor
que se perdió entre mis manos
y mis ojos mudos de sentimientos
fueron testigos del letargo del rincón
que dolía hacía tiempo
El tan solo se marchó
una noche como estas
vacío de nostalgia
sin prisa y sin sueños.

Mis dedos escribirán un poema en tus labios
mis manos oirán tu piel susurrar el sabor a ti
un murmullo agitado nacerá en lo profundo de tu vientre
y allí la quietud serena de tu amor se entregará a mi ser
Parpadeando mis labios
hablan de tu ausencia
rasgada en un beso blanco
lleno del aire de esta noche
de poema sin sol

Detrás de esta voz
escondo dulces palabras
enamoradas de nostalgia
cobijadas de dulzura
aquietadas de distancia

viernes, 17 de junio de 2011

Refugio

transitas cansada
te cuesta la vida
la lluvia de invierno
posó sobre ti.
Infinidad de lágrimas
desgajan el cielo
buscando en tu cuerpo
un refugio al fin.
Torrentes de mares
de un amor lejano
que tiene por eco
un dulce jazmín.
Cierra tus heridas
deshojando flores
aún flota en tus manos
la voz de un sufrir.
Soltarás amarras
navegando en sueños
cayendo el otoño
tendrás que existir.
Subirás a un vuelo
lleno de esperanzas
bordando deseos
de amor y verdad.
En temprano encuentro
sabor a añoranza
cubriré tu vida
con mi eternidad.






Mujer Tristeza

Inocente en la distancia
vestida de tristeza
rostro sin grandeza
lleno de humildad.
Espacios sin edad
separan mis silencios,
tu alma es la ilusión
de mis sueños quietos.
Un aroma
puro de pasión
llenan tus manos deprisa
escapándose latidos
al soplo de una brisa.
Inquieta de amor.
naces en cada rincón
de estas manos blancas
llenas de dulzor.
Nada parece real
todo es tan extraño
... ha llovido el sol.

viernes, 2 de julio de 2010

¿Esencia de Mujer?



Quién eres para escribir

dulces versos que al pasar

peinan las arrugas de este corazón.

Palabras

párpados

mis ojos se cierran

para acunarme en ti.

viernes, 25 de junio de 2010

NOCHES BLANCAS DE AMOR

DEL AUTOR AL LECTOR

Comencé a escribir esta historia, un día de aquellos en que el alma se exprime de dolor.
¿Dónde se percibe el dolor?¿En qué parte del cuerpo?.
Lloré, sí lloré, hasta enjugar mis lágrimas sedientas de amor. Fue una noche de luna, una “Noche Blanca”.
Dicen que hay males menores que se sufren por un bien superior. Mi deseo más ferviente en ese momento era amar, una esperanza pues sonrió a mi corazón, recordé entonces una frase bella que tañó en mis oídos: “Cuando el cielo esté gris, acuérdate cuando lo viste profundamente azul”. Eso no me libró del dolor, simplemente lo alivió mansamente, día a día hasta olvidar su existir.
Más adelante recordé esos momentos y comencé a diagramar esta historia. Su poema final es mitad deseo, mitad ilusión.
Emprendí este viaje hacia algún corazón que se encontrara recostado como el mío en algún dolor, para darle esperanza, para decirle que en la vida hay nuevas oportunidades y que detrás de cada “cielo gris” se esconde el sol.
Escribí entonces sin pensar, sólo sintiendo los latidos de mi corazón.
Un día la vida me miró de costado invitándome a vivirla. Elegí quedarme para jugar a ser el intruso que pasa por surcos desesperados faltos de humanidad.
Así, casi sin darme cuenta, al caer la noche la marea subió. Al retirarse se inundó de presencias, de regalos inefables que quedaron dormidos en mi playa. Decidí tomarlos para que en la humilde desesperación pudiera abrirme paso y cerrar el baúl de los recuerdos anclados en mi mente.
Llovió, sí llovió previo a la última marea. Llovieron mis ojos cargados de dolor y de ternura, eran las últimas gotas de un invierno frío sobre mi rostro.
Resolví dejar respirar mis pupilas, anclarme a la hora del ensueño ante alguna mirada necesitada de palabras de amor.
Aquí están, ellas corren ante la mirada eterna de Dios, que espera latidos despiertos a cualquier nota de amor para hacer eco en sus dulces oídos.

Estás ahí mujer, quién sabe dónde, pero estás. Mi timidez no permite a mis labios acercarse a tus sentidos, a tus ojos cerrados en el sueño de la noche, no como esas grises y tristes de dolor, sí como las que retengo en mis pupilas...

“Noches Blancas de Amor”